Contar con agua de buena calidad en el hogar es algo verdaderamente importante. Y es que, aunque haya lugares en los que el agua del grifo sea aceptable, hay otros en los que por sus características no es la mejor opción ni para beber, ni para cocinar ni para nuestros electrodomésticos. Esto sucede habitualmente en lugares con agua muy dura o excesivamente blanda.
Ante esta situación, son muchos los ciudadanos que buscan una solución que les permita contar con agua de máxima calidad. Algo que es posible haciendo una cosa muy concreta: instalar ósmosis inversa en casa. Pero… ¿Qué son exactamente estos sistemas? ¿Y cómo proceder para instalarlos? En este nuevo artículo vamos a dar respuesta a esas cuestiones.
Instalar ósmosis inversa en tu casa: qué tener en cuenta
Antes de contarte qué tener en cuenta al instalar ósmosis inversa en tu hogar, vamos a darte algunos detalles más sobre estos sistemas. Con ellos conseguiremos eliminar el agua que recibimos en nuestra vivienda la cal, el cloro, el plomo, posibles herbicidas, magnesio y nitratos, así como otros elementos poco aconsejables para el bienestar.
Y si esto es algo que te preocupa, desde Comercial Moreno vamos a contarte qué aspectos deberías tener en cuenta si te planteas realizar una instalación de este tipo:
-
Dónde instalarlo: generalmente se instalan bajo el fregadero o en un mueble anexo, así que deberías comprobar si tienes espacio suficiente para poner el equipo.
-
Presión del agua: la presión ideal se sitúa entre 3 y 5 kg/cm². Si no se tiene la suficiente presión, es aconsejable instalar un equipo que incluya una bomba de presión. Y si se tiene de más, un regulador.
-
Temperatura: la temperatura óptima para el funcionamiento de estos sistemas se sitúa entre 10 y 38º C.
-
Salinidad: la salinidad máxima de estos equipos es de 1.500 ppm.
Instalación paso a paso y puesta en marcha
Ahora que ya sabes qué tener en cuenta antes de instalar ósmosis inversa en tu hogar, te contamos cuáles son los componentes que deberías tener para realizar la instalación del equipo:
-
Cartuchos de sedimentos.
-
Cartuchos de carbón granular y mallado.
-
Membrana de ósmosis.
-
Postfiltro de carbón.
-
Depósito acumulador.
-
Grifo dispensador.
Cuando compruebes que tienes todos esos componentes en tu poder, podrás comenzar con la instalación. Para ello, primero deberás desembalar todos los cartuchos para colocarlos en sus correspondientes vasos contenedores. Las juntas de dichos vasos deben estar siempre hacia arriba y, de izquierda a derecha, debes colocar primero el de sedimentos, después el de carbón granulado y por último el de carbón de malla.
Con los cartuchos colocados, desembala la membrada de ósmosis y ponla en su contenedor. Con ella colocada, cierra la tapa y procede a colocar la toma de agua de la red con el aparato y este con el grifo de la cocina. A partir de aquí todo es bastante sencillo: solo tienes que colocar el grifo y después conectar el desagüe, preferiblemente después del sifón del fregadero.
Debes procurar que el depósito de agua osmotizada queda estanco, para lo cual puedes usar teflón en rollo. Con todo esto listo, únicamente deberás revisar todas las conexiones para asegurarte de que están bien fijadas y abrir poco a poco la llave de entrada del agua.