Cuando hablamos de regar cultivos, sobre todo si estos son de gran extensión, contar con un buen sistema de riego resulta clave. Y en este sentido hay muchos aspectos a tener en cuenta: qué tipo de riego elegir, cada cuánto regar, con qué cantidad de agua hacerlo…
Pero además de todo esto, hay otro factor que resulta clave y que no siempre se tiene en cuenta: la presión riego. La presión es un parámetro muy importante para cualquier sistema de riego. De hecho, contar con la adecuada aumentará la eficiencia del cultivo de manera clara. Así que en este artículo vamos a contarte qué debes tener en cuenta al respecto y qué presión debería tener tu sistema de riego.
¿Por qué es tan importante la presión en un sistema de riego?
En cualquier sistema de riego la presión juega un papel protagonista. El motivo es bastante claro: afecta directamente a la eficiencia y uniformidad de la entrada de agua en el sistema de riego. Es decir, una presión correcta te brindará un buen funcionamiento en todo el sistema. Y esto, a su vez, hará que la vida útil de tu equipo de riego sea mayor y que las plantas que riegues estén en el mejor estado posible.
Teniendo en cuenta que presión – riego van de la mano, a continuación vamos a explicarte cuáles son los cinco factores más importantes que afecta a la presión en un sistema para regar cultivos, jardines y plantas.
Tipo de riego: cada sistema de riego requiere de una presión distinta para ofrecer un buen rendimiento. Por ello, antes de elegir una presión concreta comprueba el tipo de riegue que vas a realizar y qué rociadores usarás.
Densidad y área: a mayor sea el área de riego y la densidad de siembra, mayor presión requerirás para regar.
El suelo: la textura del suelo también es importante, ya que en función de como sea se requerirá más o menos presión. Por ejemplo, un suelo arenoso funciona bien a baja presión.
Demanda del cultivo: cada cultivo cuenta con una demanda de agua diferente y dicha demanda varía en sus diferentes etapas de crecimiento.
Fuente de agua: de dónde cojamos el agua también tiene un gran impacto en la presión, ya que si la fuente de agua está a mayor altitud o en un área más baja habrá que dar más o menos presión al sistema de riego.
Presión – riego: ¿cuál es la adecuada para cada sistema?
Si has llegado hasta aquí buscando cuál es la presión concreta que debería tener tu sistema de riego, no busques más. Aunque es cierto que los valores pueden variar dependiendo de algunos factores, lo más frecuente es que se utilicen los que vamos a detallarte a continuación.
Riego por goteo: su requisito de presión es el más bajo de todos los sistemas de riego, siendo suficiente una presión de entre 0,02 y 0,3 MPA.
Riego por rociadores: en el caso del riego mediante rociadores, el requisito de presión es más elevado, generalmente entre 0,2 y 0,4 MPA.
Riego por microespray: este sistema trabaja a pequeña escala, con un radio de pulverización reducido. Es por ello que generalmente trabajan bien con presiones de entre 0,05 y 0,2 MPA.
Conclusión: adapta la presión riego para conseguir los mejores resultados
Desde Comercial Moreno tenemos claro que lo mejor que puedes hacer es adaptar la presión a tus necesidades. De este modo, debes tener en cuenta qué sistema de riego es el más adecuado para ti y cómo de grande es la zona que necesitas regar. Así podrás saber cuál es la presión correcta para conseguir los mejores resultados con tu sistema de riego.