Con la llegada del buen tiempo, poner a punto las piscinas se convierte en la máxima prioridad para poder disfrutar de un verano refrescante y seguro. Tras meses de inactividad, bajas temperaturas y acumulación de residuos, el agua y prácticamente toda la instalación requieren una atención especial.
Porque no basta con retirar las hojas superficiales o encender la depuradora unas horas, es imprescindible realizar una puesta a punto en profundidad. A continuación, te detallamos los pasos esenciales y los mejores consejos para desinfectar piscina con total seguridad y garantizar un agua cristalina desde el primer chapuzón.
Limpieza inicial y revisión de los equipos
Antes de aplicar cualquier producto químico, es vital retirar la suciedad gruesa. Si utilizaste una cubierta de invierno, retírala con cuidado para que los sedimentos acumulados no caigan al agua. Utiliza un recogehojas para limpiar la superficie y, posteriormente, un cepillo rígido o un limpiafondos para eliminar los restos adheridos a las paredes y al suelo de la estructura.
Aprovecha este momento para inspeccionar la sala de la depuradora. Revisa que las juntas de la bomba no tengan fugas, limpia los cestillos de los skimmers y realiza un lavado a contracorriente del filtro de arena o vidrio para asegurar una correcta circulación del caudal.
Regulación del pH: el paso indispensable
Un error muy común es intentar desinfectar piscina sin comprobar primero los niveles del agua. Si el pH no está perfectamente equilibrado, los tratamientos posteriores perderán casi toda su eficacia. El rango óptimo debe situarse siempre entre 7,2 y 7,6.
Si el nivel es inferior a 7,2, el agua será ácida, pudiendo irritar la piel y corroer los componentes metálicos. Si supera el 7,6, el agua se volverá alcalina, facilitando la aparición de algas y reduciendo el poder destructivo del cloro. Utiliza un analizador químico para verificar los parámetros y corrige las desviaciones empleando un incrementador o un reductor de pH según sea necesario.
Tratamiento de choque para desinfectar la piscina
Una vez equilibrado el pH, llega el momento clave: la cloración de choque. Este proceso consiste en añadir una cantidad concentrada de cloro (preferiblemente cloro rápido en grano o pastillas de disolución rápida) para erradicar por completo todas las bacterias, hongos y microorganismos que hayan proliferado durante los meses de frío.
Para desinfectar piscina de manera homogénea, diluye el producto en un balde con agua y repártelo por todo el perímetro, manteniendo el sistema de filtración en modo de "recirculación" o "filtración" continua durante al menos 12 o 24 horas. Es fundamental realizar este paso al atardecer, ya que los rayos ultravioleta del sol destruyen el cloro libre con rapidez, restándole efectividad al tratamiento.
Prevención de algas y clarificación del agua
La desinfección inicial eliminará los organismos vivos, pero es muy probable que queden esporas latentes o que el agua adquiera un tono blanquecino o turbio debido a las partículas en suspensión. Para solucionarlo, añade un algicida de mantenimiento que actúe como barrera protectora frente a futuras proliferaciones.